

La marca de impresor o marca tipográfica, otro elemento esencial en la portada, era un sello, escudo, signo distintivo o emblema, ordinariamente alegórico, que el impresor, editor o librero ordenaban imprimir en la portada o al final de los libros salidos de sus prensas . La primera marca conocida fue la que Fust y Schöffer utilizaron en el Psalterium de 1457, que representa dos escudos acolados suspendidos de una rama. A menudo son compo- siciones de gran valor artístico y sobre todo histórico, pues, a pesar de que algunas fueron utilizadas por varios impresores, constituyen un dato fidedigno para determinar la actividad del taller de donde proceden. Por la misma razón, los impresores que deseaban ocultar su relación con ciertos productos de su empresa omitían imprimir su marca habitual. Son muy valiosas para fechar los libros, pues las al- teraciones que sufrían (supresión o modificación de iniciales o lemas, reconstrucción de orlas o filetes etc.) daban fe de los diversos “estados” y consiguientemente del año en que se imprimió el libro.
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